Técnicas de Autocontrol

¿Qué son las técnicas de autocontrol?

Son procedimientos desarrollados por profesionales (psicólogos y psiquiatras) para ayudar a las personas a conseguir sus metas y objetivos y no dejarse vencer por obstáculos, temores, dudas, debilidades…En el proceso, la persona se vuelve activa para el cambio, pasando a asumir una responsabilidad en cuanto a su mejoría.La persona, emite acciones (lo que llamamos conducta controladora) que alteran la probabilidad de que ocurra un comportamiento conflictivo (o conducta controlada).

Tipos y ejemplos para entender el proceso…

A)Control estimular: 1- Reestricción física. Por ejemplo ponerse guantes para no morderse las uñas.2- Eliminación de estímulos. Ej: Sacar la TV del cuarto donde se pretende estudiar.3- Estímulos discriminativos. Ej: Comer a horas fijas y en el mismo lugar cuando se está a dieta.4- Apoyo y cambio del medio social. Ej: Ama de casa con problema de juego debe ir al mercado donde hay tragaperras acompañada de una vecina.5- Modificar propias condiciones físicas y psíquicas. Ej: Comer antes de ir a comprar, practicar relajación antes de un examen o una reunión importante.

B)Programación conductual: 1- Autorrefuerzo. Ej: Un estudiante planifica levantarse para despejarse sí y sólo sí ha estudiado cuatro páginas del libro. 2- Autocastigo. Ej: Persona con obesidad a dieta, decice si ha comido de más hacer diez minutos más de ejercicio. 3- Métodos encubiertos e imaginación. Ej: Persona que debe trabajar su tímidez y entrenar sus habilidades sociales visualiza los dos extremos comportamentales, es decir, una escena en la que se desenvuelve correctamente y otra en la que se atasca, observando así, en la visualización, las consecuencias de su comportamiento (positivo y negativo)

¿Son eficaces, qué conductas pueden controlarse?: Sí lo son, dependen de la práctica, el esfuerzo, la constancia y la confianza de cada persona y sirven no sólo para mejorar a la persona en el problema puntual que atraviesa, sino para que en el futuro la persona pueda idear métodos efectivos para no caer en comportamientos negativos que le pueden esclavizar. Podemos controlar muchos y distintos tipos de conductas, estudio, insomnio, sobrepeso, dependencias, obsesiones, problemas sexuales, disfunciones familiares, habilidades sociales…etc.

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PROYECTO DE VIDA

•  La realidad es como la vive cada individuo; puede ser ordenada o caótica. Los adultos principalmente, estamos familiarizados con realizar proyectos de trabajo, los niños y adolescentes proyectos escolares, pero casi nunca se nos enseña la importancia de desarrollar un proyecto de vida personal.

•  Hablar de crear un proyecto de vida puede resultar un tanto difícil, ya que existen individuos que creen que su futuro ya está, determinado por su familia, su lugar de origen, su nivel socioeconómico, alguna carencia afectiva, la suerte, y todo lo anterior limita la posibilidad de planificar.

•  Independientemente de que los adolescentes se caracterizan por vivir el aquí y el ahora, y tener poca percepción del riesgo, es la etapa en la que tendrán que planificar y llevar a cabo acciones que influirán en su futuro económico, familiar y social. De ahí que orientarlos en la importancia de su toma de decisiones como un elemento vital en la formación de sus proyectos, apoyará la determinación de tomar las riendas de su vida personal y asumir las consecuencias de dichas decisiones. En términos generales, un proyecto de vida le da un por qué y un para qué a la existencia humana.

•  Adoptar un proyecto de vida como modelo de prevención, permite considerar temas del ámbito personal y social; por ejemplo, el abuso del consumo de bebidas con alcohol.

•  El proyecto de vida ayuda a saber quién soy, cómo soy, y plantear metas a corto, mediano y largo plazos en las diferentes áreas de la vida.

•  El estudio del tema que nos ocupa es importante porque funge como un factor de protección ante el abuso de bebidas con alcohol.

•  El ser humano, en cualquier período de su vida, necesita construir las posibilidades de su futuro, encauzar sus esfuerzos y establecer a dónde quiere llegar, a través de un conjunto de requerimientos internos y externos con los que evaluará la importancia de ser, hacer o tener. “¿Qué estudiaré?; ¿a qué me quiero dedicar profesionalmente?; ¿dónde estudiaré?; ¿quiero tener pareja?; ¿cómo quiero que sea?; ¿qué estoy dispuesto a vivir?; ¿cuales son las obligaciones y responsabilidades que adquiero si…?; ¿debo iniciar mi vida sexual o aún no es tiempo?; ¿quiero experimentar lo qué es estar borracho?; ¿quiero consumir otras drogas?” son algunas de las interrogantes que deberían plantearse los adolescentes y los jóvenes.

•  Para que los jóvenes encuentren las repuestas en su proyecto de vida es necesario que busquen en lo profundo de ellos mismos, donde cada uno es capaz de escuchar y analizar la elección, donde la libertad está presente, y entonces analizar esto desde la perspectiva de la “necesidad”.

•  El proyecto de vida es el conjunto de posibilidades que dan la pauta a abrir nuevos caminos, alternativas y situaciones que lleven al crecimiento integral.

•  El proyecto de vida se realiza en la etapa de la adolescencia, éste debe acompañar al ser humano a través de su desarrollo.

•  Un proyecto de vida no es independiente de lo que ocurre en el entorno, ni se excluye a las personas con las que se interactúa.

•  El proyecto de vida tiene la función de organizar de manera paulatina el mundo interior del individuo, así como el exterior

•  A medida que un proyecto de vida se construye de manera independiente, se tiene la oportunidad de actualizarlo y continuar con su proceso e incluso de cambiarlo para que esté acorde con la realidad. El avance en la elaboración del proyecto no es siempre lineal ni va en la misma dirección.

•  Cuando no se tiene un proyecto de vida hay amargura y tristeza porque la mayor parte del tiempo hay una lamentación por los sucesos del pasado y un miedo a lo incierto del futuro.

•  Es importante, para la mayoría de los seres humanos, ocupar un lugar, hacer algo por uno y por lo que lo rodea.

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Afrontar el impacto negativo del despido.

La aceptación de la situación es clave para superar el “shock” y encontrar nuevo empleo.

Dado que la vida personal y profesional están repletas de principios y finales, los expertos en coaching y psicología laboral afirman que lo más importante para mantener la estabilidad emocional es saber afrontar con entereza los diferentes puntos de inflexión que vayan surgiendo por el camino.

 

Para no deprimirse es recomendable pensar en el paro como un tránsito y que la búsqueda de empleo sea un trabajo con horario y metodología

 

Es decir, que aunque mañana sea lunes, más de 4,1 millones de personas no van a ir a trabajar. Están en el paro, por lo que dispondrán de 24 horas diarias para sí mismas. Sin jefes, ni horarios, ni compañeros de trabajo. Sin rutina ni estrés ni mal humor. Completamente libres. Pero también sin sueldo. Y esto, “debido al funcionamiento del sistema monetario sobre el que se asienta la vida de cualquier ser humano, suele convertirse en una fuente de preocupación y tensión casi mayor que la que genera la propia actividad laboral”, sostiene María José Dunjó, socia de la consultora Acambio, especializada en procesos de desarrollo, cambio y transición profesional.

“Aunque la negatividad y el pesimismo formen parte del proceso de duelo que supone la pérdida de empleo, las personas que han sido despedidas han de recordar que quejarse, protestar y lamentarse no va a devolverles su puesto de trabajo”. Más bien al contrario: “Esta actitud victimista suele mermar sus capacidades y habilidades, impidiéndoles desarrollar acciones útiles para la consecución de un nuevo empleo”, concluye Dunjó.

De hecho, aunque muchos parados creen erróneamente que son los únicos que están padeciendo los síntomas derivados de la incertidumbre profesional, existen cinco etapas por las que atraviesan la gran mayoría de ellos. Así lo explica el psicólogo laboral Marcos Chicot, autor de ¡Me han despedido! Afrontar el desempleo constructivamente (Plataforma). La primera es la negación de lo que ha sucedido, pues la persona no es capaz de asumir las consecuencias que implica ser despedida, tanto personal como profesionalmente.Después llega la ira, con la que comienza a pensar y hablar negativamente acerca de la decisión tomada por su empresa, creyéndose víctima de sus circunstancias y buscando algún culpable sobre el que canalizar su malestar. Luego, la lucha, es decir, el intento de recuperar su puesto de trabajo a toda costa, negociando con algún responsable algo que es innegociable. La tristeza es el cuarto paso. Al reconocer su situación de desempleo, el parado se siente desanimado, frustrado y derrotado, lo que puede llevarle a padecer un principio de depresión. Y, por último, la aceptación, cuando asume la responsabilidad y se pone en marcha para ver qué puede hacer para dar el siguiente paso en su camino profesional.

En opinión de Chicot, “para afrontar el despedido de forma constructiva, lo recomendable es aprovechar la primera semana para descansar, reflexionar y comunicar la noticia a la familia y los amigos”. El paso siguiente es tener muy claro que “buscar trabajo es un trabajo en sí mismo”, lo que implica “establecer una rutina productiva, con un método y un horario que permitan profesionalizar al máximo este proceso”.

Este experto recomienda “redactar por escrito objetivos de corto y medio plazo”, así como las acciones intermedias que están al alcance de la persona para conseguirlos. “Lo más importante es darle sentido a este proceso, para no caer en la desesperación”, sostiene. Para Chicot, “una de las ocupaciones más productivas es la de activar la red de contactos”. De ahí que sea fundamental comunicarse con el entorno, haciéndole saber que se está abierto a nuevas ofertas de trabajo. No en vano, se estima que a través de éstos se generan el 70% de las oportunidades profesionales.

Eso sí, “es importante que la persona dedique tiempo y espacio para reflexionar sobre qué es lo que verdaderamente le gusta y se le da bien, de manera que sus contactos relacionen su candidatura con oportunidades laborales específicas, en consonancia con el valor añadido que pueda aportar”. Y aquí es donde puede ser importante “invertir en cursos de formación”.

Chicot también invita a las personas que están en paro a actualizar su currículo, “incluyendo las responsabilidades asumidas en su anterior empleo, así como las iniciativas y logros obtenidos”. A la hora de entregarlo, “es muy recomendable incluir una carta de presentación y varias referencias de las personas para las que se ha trabajado con anterioridad”. Y “entrenar la entrevista de trabajo de manera que la persona pueda responder con sinceridad y confianza a preguntas complicadas como: ¿por qué te despidieron?, ¿qué has estado haciendo durante el periodo de tiempo que has estado en el paro?”. Y concluye: “Aunque al principio pueda parecerlo, el desempleo no es el fin del mundo. Tan sólo es un estado necesario de transición entre dos trabajos”.

NUEVE PAUTAS A PONER EN MARCHA…

1. Nunca desesperarse: Muchos estamos acostumbrados a ser empleados. Es mas, estamos socialmente formados para ser empleados y aunque no nos guste, a veces, no sabemos hacer otra cosa. Mantener una actitud y autodiálogo positivo que nos “chute” esperanza nos mantendrá más vivos y despiertos en el proceso.
Ese es el primer punto negativo que debemos superar. ¿De qué nos sirve la desesperación? De nada, en absoluto. Ocupa espacio en nuestra mente y nos quita la posibilidad de pensar en un nuevo trabajo o fuente de ingresos. Nos da la inseguridad de que tenemos el tiempo contado y que lo poco ahorrado pronto se acabará.La tranquilidad es necesaria al saber que todo saldrá bien, y que tienes la capacidad de salir adelante. Otros, en peores situaciones lo han logrado ¿Por qué tu no? …
2. Construir y utilizar tus relaciones (Networking): Este es el momento preciso para ser ayudado por tus relacionados. De ahí viene la importancia de la buena imagen que proyectas a traves de tus acciones. Tu seriedad, tus talentos, tu proyección profesional serán recompensados.Conocer gente “importante” te abre puertas a nuevas oportunidades. Esas personas confiarán en ti según la imagen que tengan de ti, por lo tanto es importante establecer relaciones duraderas, claro está, en base de amistad, no como beneficio únicamente.

3. Usar tus talentos, educación y experiencia: ¿Qué valores posees como persona?¿Qué sabes hacer?¿Cuáles son tus talentos y conocimientos?…Es hora de que resaltes ese valor que puedes entregar a los demás. Que todo lo positivo y bueno que haya en tí sobresalga ante los demás. No importa lo que sepas hacer, sea cual sea tu trabajo debes dar lo mejor de ti, explotando tus potencialidades y corrigiendo y trabajando tus carencias y nunca creerte que eres menos que nadie.Prepara un resumé (hoja de vida, curriculum) con toda la experiencia, educación y talentos que poseas (sé honesto) y repártelos por todos los lugares que sean aptos para lo que ofreces. Muéstrate en vitrina e insiste.

4. Mantén la disciplina en la búsqueda: Fijate un horario de actividad diario, un planning de acción encaminado a la búsqueda activa de empleo y a la ampliación de tu formación.
5. Aprovecha tu tiempo libre: No distribuyas tu tiempo sólo en buscar empleo. En la situación económica actual, esto no asegura acelerar el proceso. Más bien simplifica tu vida en aprender cosas nuevas. Leer más libros, verificar las exigencias de los empleos que necesitas, ejercitarte, elimina todo lo innecesario de tu vida,…reload your life.

También es buen momento para pasar mas tiempo con tu familia. Quizás ellos necesitan ese cariño y atención que no recibían cuando estabas trabajando. No les transmitas desesperanza y amargura. Siempre tiene que ser tiempo de calidad y el positivismo que debe caracterizarte.

6. Busca todas las formas de ahorro posibles: Es triste tener que saber que debes recortar gastos y quizás cambiar tu estilo de vida por un tiempo. Muchos lujos innecesarios y vanidades deberán esperar hasta una próxima vez, cuando esté estable. 

7. Analiza tus posibilidades de ser “tu jefe:” ¿Tienes la posibilidad de empezar tu propio negocio? Si, yo se que no es tan fácil como escribirlo o pensarlo, pero es una opción inteligente en caso que puedas hacerlo.

Siempre se cree que en tiempos difíciles (como los actuales) es muy complicado y arriesgado abrir un nuevo negocio. Las personas se predisponen al fracaso aún sin intentar nada. Como ellos ven negocios cerrar a cada instante, entran en lo que comúnmente se llama pánico económico, donde todo el mundo cree que le va a ir mal.

Los puntos claves para emprender un nuevo negocio es empezar desde “pequeño”, así arriesgas poco y en caso de fallo, perderás poco. Sin embargo, cuando tu compañía ofrece bienes o servicios de calidad, necesarios para la comunidad, tus posibilidades de crecimiento son altas.

Evalua tu situación personal; y aunque estés buscando otro trabajo, piensa en la posibilidad de generar dinero desde diferentes puntos y así mantener un equilibrio hasta poder independizarte totalmente.

8. Maneja bien tu presupuesto: Y evita endeudarte en la medida de lo posible. Ahora bien, en estos momentos también hay que dejar a un lado el orgullo y ser capaces de pedir ayuda y apoyarnos en las personas que de verdad queremos y nos quieren.
9. Cambia tu mente: Aunque debes ser positivo, también debes ser realista. Si no puedes costear el estilo de vida que tenías en tu nueva situación de desempleo, entonces no te frustres queriendo mantenerte en la mentira.
Olvida la verguenza de tu condición, puesto que es tu realidad, lo que menos te debe importar es que los demás te critiquen. El desempleo y la quiebra puede pasarle a cualquiera.
No es que debes dar lástima, pero tampoco quieras engañarte a tí mismo con la fantasía de que sigues ganando muy bien y quieras mantener todos tus placeres.

 

 

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Consecuencias psicológicas del desempleo.

El trabajo es una fuente de bienestar psicológico y social que se aprecia y constata cuando se pierde.

Para muchas personas, la crisis económica ha supuesto un auténtica quiebra. En torno a 4.600.000 están desempleadas en España, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Esta cifra supone que más del 20% de los ciudadanos en edad de trabajar está en paro. No sólo se trabaja para adquirir bienes materiales, sino también para lograr el desarrollo personal. Por este motivo, desde la vertiente psicológica, perder el empleo resulta un factor de impacto negativo, incluso aunque los recursos económicos estén asegurados.

Cuando se han disparado todas las alarmas por las cifras de personas que permanecen desempleadas en España, cabe reflexionar sobre el malestar psicológico que causa esta situación. En su libro “El impacto psicológico del desempleo”, José Buendía, profesor de Psicopatología de la Universidad de Murcia, ahonda en esta cuestión más allá del dato estadístico. Desvela por qué es tan destructivo perder un empleo y defiende la aplicación de soluciones sociales, más allá del subsidio, para aliviar el dolor psicológico de los desempleados.

Síndrome de la invisibilidad

El primer gran impacto del desempleo es el padecimiento del síndrome de la invisibilidad, afirma este psicólogo. Cuando una persona es víctima de este síndrome, siente que “no le ven”. “En esta sociedad, a pesar de la crisis, sólo cuenta la productividad, el parecer o el tener”, manifiesta Buendía. Los parados vagan por las calles, donde observan cómo los cines, los escaparates, los restaurantes, los cafés o las oficinas funcionan, sin que ellos puedan consumir ni formar parte de ese engranaje productivo que constituye el mercado de trabajo.

El mundo sigue, pero cada vez hay más personas desempleadas y aquejadas por un profundo malestar psicológico, con el agravante de que muchas no se atreven a pedir ayuda por vergüenza o por orgullo.

El beneficio del trabajo…

Mientras se trabaja, son muchos quienes se lamentan de los horarios, el salario, las relaciones laborales o el estrés, entre otros factores. Pero el trabajo es una fuente muy importante de bienestar psicológico y social, que se constata cuando se pierde. “Obtener un empleo es una expectativa social y cultural adquirida desde la infancia y, desde entonces, continuamente reforzada a través de las influencias de la escuela, la familia y los medios de comunicación”, explica Buendía. Cuando una persona logra formar parte del mundo laboral, accede a un nuevo estatus y a una nueva identidad social. El desempleo interrumpe ese proceso y se convierte en una sensación de derrota y fracaso.

El trabajo tiene unas funciones manifiestas, como percibir un salario y las condiciones mismas del empleo, que justifican que los trabajadores experimenten sentimientos negativos hacia su ocupación. Pero también tiene unas funciones latentes que justifican todo lo contrario: una motivación positiva hacia el empleo, incluso aunque sus condiciones salariales y laborales no sean muy favorables.

Entre esas funciones latentes, cabe distinguir cinco: el empleo impone una estructura del tiempo, implica experiencias compartidas y contactos con personas ajenas al núcleo familiar, vincula al individuo con metas y propósitos que rebasan el propio yo, proporciona un estatus social y clarifica la identidad personal y, por último, requiere de una actividad habitual y cotidiana. Puesto que no sólo se trabaja para ganarse la vida, sino también para el desarrollo personal, perder el empleo resulta destructivo desde la vertiente psicológica, incluso cuando se tenga una fuente de ingresos económicos asegurada.

Distinto impacto y consecuencias según la edad de los desempleados…

Las consecuencias psicológicas son diferentes para los distintos grupos de población. En la juventud, el desempleo prolonga la dependencia de los padres y provoca un estado de agresividad y de rebelión que, poco a poco, deriva en otro de marginalidad “con propensión hacia vías alternativas de socialización, como la delincuencia”, añade el profesor José Buendía. Los jóvenes viven el paro como un fracaso y esto puede abocarles a la depresión, reducir sus relaciones sociales y aumentar su pasividad.

A menudo, se recluyen en casa para ver la televisión o escuchar música y experimentan vergüenza ante la familia, porque sienten que les han mantenido y se han sacrificado en beneficio de su preparación profesional. Es más, algunos estudios constatan que los jóvenes acaban imbuidos por sentimientos de apatía y resignación, y abandonan la búsqueda de trabajo ante los fracasos repetidos. Otras veces, en especial quienes tienen un elevado nivel cultural, transforman su irritabilidad en trastornos psicofisiológicos que se concretan en problemas digestivos, broncopulmonares y dermatológicos. Y muchos acaban por pensar que son ellos los verdaderos culpables de estar en el paro.

Los adultos pasan en general por varias fases ante un despido. Primero experimentan un shock, se sienten sorprendidos por la noticia, desorientados y tienen miedo. Después, creen estar de vacaciones (aún no han interiorizado que están desempleados), lo perciben como una situación temporal y, a menudo, se dedican a hacer arreglos en la vivienda durante un tiempo. Pero llega un punto en el que tienen la necesidad de buscar trabajo y, ante los repetidos fracasos, se sienten ansiosos e irritables, una fase que puede durar varios meses y que puede derivar en distintos trastornos psicofisiológicos.

Por último, terminan por reconocer su identidad de desempleados y la viven como un fracaso personal y social. Igual que los jóvenes, tienden a quedarse en casa ante la televisión o duermen más horas de lo habitual, con una enorme sensación de vacío.

Golpe a la autoestima…Las personas que tienen una actitud más positiva hacia el trabajo sufren con más intensidad los efectos del paro

En España, la mentalidad de las generaciones más mayores, educadas para tener un empleo para toda la vida, tampoco ayuda a salir de esta espiral. En cambio, entre la gente más joven, es normal que se cambie de actividad y de profesión. En Estados Unidos, se calcula que, durante su vida activa, una persona tiene entre 5,6 y 7 empleos distintos, informa Buendía. No obstante, “al desempleado no hay que tenerle lástima ni caridad. Debe recibir el mensaje de que ser parado no es lo que le define. El desempleo es una transición entre dos trabajos. Y debe mantener una actitud de las ’3 C’: combativa, comprometida y de control de la situación”, puntualiza.

A pesar de todo, el desempleo supone un golpe a la autoestima. Sus efectos serán más intensos entre las personas que perciben el trabajo como algo atractivo, tienen altas expectativas de conseguir empleo y están muy motivados para buscarlo. Quienes tienen una actitud más positiva hacia el trabajo sufrirán con más intensidad los efectos del paro.

Según añade el especialista, el despido también es un riesgo para la salud física de las personas, hasta el punto de que puede considerarse un factor más de riesgo cardiovascular. Cuando un desempleado se siente atrapado en la espesa red de preocupaciones diarias con motivo de haber perdido el trabajo, son frecuentes los sentimientos de fracaso, la sensación de no soportar cargas familiares y frustración, pero también de ira, rabia y hostilidad. Además, se ha demostrado que una irritabilidad desproporcionada, el sentimiento de desmoralización y, sobre todo, la hostilidad constituyen un factor clave que pueden llevar a trastornos cardiovasculares.

Este aumento del riesgo es independiente de la edad, el estado civil, el nivel educativo, la posición socioeconómica y otros factores de riesgo cardiovascular como el colesterol, la obesidad, la hipertensión, el consumo de alcohol o la baja actividad física.

MODELO S.O.S.

Es un error pensar que los problemas por estar en paro se reducen a la pérdida de ingresos e intentar paliarlo con la ampliación de la cobertura del subsidio por desempleo. José Buendía destaca que se necesita también disponer de un lugar en la sociedad, niveles adecuados de autoestima para poder funcionar como persona, realizar unas actividades que los otros reconozcan y valoren y, sobre todo, “la percepción de suficiente apoyo”.

En línea con esta filosofía, José Buendía y el profesor Francisco Ramos, de la Universidad de Salamanca, han ideado el Modelo S.O.S. (Supervivencia, Organización y Solidaridad) contra la crisis. Ambos profesionales sostienen que no hay que “psicologizar” la crisis -tratar desde el punto de vista de esta disciplina- cuando se habla de la atención psicológica a los desempleados, ni suministrarles psicofármacos, sino proporcionarles técnicas de supervivencia, organización y solidaridad e implicar a toda la sociedad.

Las técnicas de supervivencia y solución son fundamentales para dejar atrás las lamentaciones y empezar a ejecutar planes de acción, en los que se deberían implicar profesionales que puedan resolver estos problemas desde una perspectiva clínica y laboral. La organización se refiere a los recursos y medios disponibles de todas las instituciones, así como a la necesidad de coordinarse a escala mundial, mientras que la solidaridad social es una llamada para colaborar de manera económica y humana con las personas desfavorecidas para amortiguar el impacto de la crisis, así como con las ONG que ya trabajan en este ámbito.

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“Nomofobia”

Expertos advierten de que el 53% de los usuarios de móviles sufre Nomofobia o “miedo a no llevar el teléfono encima”.
 
Desde la Dirección de la Unidad de Psicología del Centro Médico USP Fuengirola se recomienda apagar el teléfono por las noches y dejarlo en otra habitación.

España, septiembre de 2011.- En la actualidad en España hay unos 56 millones de teléfonos móviles dados de alta, es decir 9 millones más de teléfonos móviles que de habitantes. Esta dato, unido al hecho de que, según las últimas investigaciones, alrededor del 53 por ciento de los usuarios de teléfonos móviles sufre Nomofobia, ha hecho despertar la voz de alarma entre la sociedad y en especial cuando los usuarios son menores de edad. El Director de la Unidad de Psicología del Centro Médico USP Fuengirola, Ildefonso Muñoz, advierte de que la Nomofobia puede generar inestabilidad e irritabilidad e incluso falta de concentración.

“Se ha demostrado que en el 53% de los usuarios de teléfonos móviles presentan Nomofobia (no-móvil-fobia, del inglés no mobile phofia), es decir, un miedo irracional a no llevar el teléfono móvil encima, y que afecta más al sexo masculino que al femenino, un 58 por ciento en el caso de los hombres y un 48 por ciento en el caso de las mujeres sienten ansiedad, inestabilidad, irritabilidad y falta de concentración cuando se olvidan el teléfono en casa, no tienen cobertura, le queda poca batería o se han quedado sin ella. ¿Realmente hay motivos para ello? De los encuestados, el 50 por ciento reconoce nunca apagar el teléfono móvil, la mayoría por estar en contacto con familiares y amigos y un 10 por ciento por trabajo. En algunos casos la dependencia al móvil puede ser una adicción de las que se denominan adicciones sin drogas”, ha explicado Ildefonso Muñoz.

Respecto, al colectivo de personas susceptibles de sufrir esta particular adicción, Ildefonso Muñoz sitúa en los jóvenes al colectivo más vulnerable.

“Se ha comprobado que son los jóvenes los que más pueden llegar a sufrir Nomofobia, ya que su actual patrón de sociabilidad y relación con los iguales ha cambiado desde hace una década atrás. Mensajes de móviles y chat predominan en su forma de interactuar y, por lo tanto, sin ordenador ni móvil su apagón comunicativo es casi total”, apunta el experto.

En cuánto a la edad a la que un niño puede contar con su propio teléfono móvil, Ildefonso Muñoz sitúa la barrera de los 13 ó 14 años cómo momento en el que el menor podría comenzar a manejarse sólo en este ámbito, y siempre y cuando el hecho esté motivado por la pretensión de los padres de contar con una herramienta que nos permita localizar a nuestro hijo, y no por una exigencia del niño. “Es a estas edades cuando los menores empiezan a independizarse y a salir con sus amigos al cine, paseo, etc. No obstante, es muy importante restringir el acceso al menor a algunas aplicaciones u opciones del teléfono no acorde a su edad. Conveniente una tarjeta prepago para que además el menor aprenda a controlar el uso de este y sobre todo que dicho teléfono no lo use en casa, ya que esa no era la finalidad que iba a tener en un principio”, precisa el Director de la Unidad de Psicología de Centro Médico USP Fuengirola.

Par evitar caer en esta dependencia o reducirla Ildefonso Muñoz aconseja las siguientes medidas: 

- Apagar el teléfono por la noche a partir de determinada hora. 

- Hacer “intentos” de dejarlo en una habitación distinta de la que nos encontremos, empezando por 10 minutos e ir aumentando este tiempo paulatinamente y con el tiempo ir siendo capaz de dejarlo en casa. 

- Si vamos a salir en coche y decimos “por si lo necesito” lo podemos dejar, por ejemplo, apagado en la guantera y sabemos que ahí está en caso necesario.

Trás leer esta noticia sólo me queda apuntar mi humilde opinión y conclusión: Claro está que nos encontramos en un Mundo de nuevas tecnologías que funciona a un ritmo veloz y que nos deja evidencia de la “supuesta” imposibilidad de funcionar sin un móvil, ordenador, redes sociales…etc. Pero creo que deberíamos hacer un “parón reflexivo” en el que preguntarnos si seremos capaces de combinar el avance con el mantenimiento de nuestras relaciones sociales de calidad: El otro día hablaba con un grupo de familiares y amig@s de lo sorprendente que resultan cosas como ir de cena y ver que muchos se dedican a twittear, a decir en Facebook dónde y con quién están, sumergidos en una burbuja, en un submundo que nos aparta de las conversaciones tradicionales, ver que nuestros hijos están permanentemente conectados a su MP4 5 o 6 de última generación, a internet, o a sus redes sociales chateando y que si les preguntas, te dicen que no te metas en sus cosas, hablarle a tu amiga o a tu pareja y ver que son incapaces de escucharte porque atienden a responder un correo o un mensaje que parece de vida o muerte. Humanamente me asusta pensar que gracias o por culpa al avance perderemos lo más importante, la cercanía, las emociones, el afecto…Creo que es demasiado absolutista decir esto pero sí me parece imprescindible concienciarnos de que deberemos esforzarnos por combinar todo esto. Ser capaces de irnos un fin de semana sin móvil, estar una semana sin conectarse a internet, esperar 24 horas a responder un mensaje o correo pensando que el Mundo no se acabará por eso, irnos de paseo o de cena sin nuestro amigo “visible” (el móvil que tiene de todo) para atender lo importante de esas reuniones, los gestos, la conversación, la buena compañia, la música de fondo, el entorno, un buen vino, el paisaje, las personas, sus historias… Yo estoy intentándolo, aunque sólo sea algunos momentos y aseguro que es un reto gratificante demostrarme que sí soy capaz de prescindir de un mundo que hace no mucho ni existía. Y sí, he de reconocer que para escribir este post he utilizado el grandioso internet pero puedo decir que a la hora de comer seré capaz de apagarlo al menos dos horas para difrutar de una buena comida y de una buena acompañante.

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La personalidad Narcisista.

Narciso era un joven de gran belleza a quien todos admiraban. Pero él, lleno de vanidad y orgullo despreciaba y rechazaba a todos sus amantes, tanto mujeres como hombres. La ninfa Echo estaba perdidamente enamorada de él, y cuando Narciso la rechazó ella se consumió en su dolor hasta quedar transformada en una simple voz. Un muchacho a quien Narciso había despreciado del mismo modo, rezó a los dioses para pedirles que se amara a sí mismo sin descanso. La diosa Némesis escuchó sus ruegos e hizo que Narciso se parase a beber en un manantial en la cima del monte Helicon. Cuando vio su propia imagen reflejada en el agua se enamoró al instante de ella, pero no podía abrazarla porque cada vez que lo intentaba la imagen se desvanecía con el movimiento ondulante de las aguas. Incapaz de dejar de contemplarse, se quedó allí hasta que murió de hambre. Pero no fue su cuerpo lo que permaneció, ya que en su lugar apareció una flor.

El mito de Narciso se convirtió en una metáfora del amor desmesurado hacia uno mismo a partir de los escritos de Havelock Ellis, en 1898.

¿Cuáles son las características del narcisismo?

 1-   Grandiosidad: El narcisista se cree enormemente importante, considerándose por encima de cualquier persona, incluida su pareja o amistades.

 2-    Necesidad de aprobación: Tienen una gran necesidad de sentirse aprobados y admirados por los demás, quienes, sin duda, tienen que saber lo maravillosos que son. Sienten que merecen una gran admiración y respeto por parte de los demás, de quienes esperan que deseen de buena gana satisfacer todos sus deseos y darles un trato especial (como perdonar sus deudas). Les gusta ser el centro de atención y conversación.

 3-   Falta de empatía: No es capaz de ponerse en el lugar del otro y compartir sus sentimientos. Puede sentirse ofendido si un amigo le dice que no puede ir a su fiesta porque acaban de ingresar a su madre en un hospital. Se muestran insensibles y desconfían de los motivos de los demás.

 4-   Muestran desdén hacia sus parejas: Piensan que deben sentirse queridos por ellas sin necesidad de corresponderles. Muchos ven a los demás de forma negativa y pesimista. Quiere ser el centro de la vida de su pareja, quien debe estar deseosa de satisfacer todas sus necesidades o, de lo contrario, le retirará su amor.

5-   Negación: Niegan quienes realmente son y adoran a la imagen sobrevalorada que tienen de sí mismos. Niegan sus sentimientos de depresión y cualquier trauma que hayan podido sufrir. Durante una psicoterapia suelen negar también cualquier tipo de problema.

 6-   Envidia: Envidian a los demás y creen que los otros son envidiosos también. Aunque prefieren la lógica a los sentimientos, al mismo tiempo envidian a las personas que tienen capacidad de empatía y son emocionalmente accesibles.

 7-   Arrogancia e intolerancia a las críticas: La persona narcisista se siente ofendida con facilidad, reacciona con rabia cuando la critican, tratando de destruir o infravalorar a esa persona o bien arma tal jaleo que al final los demás tienen que darle la razón.

 8-   Manipulación: Dado que consideran que los demás están ahí para satisfacer sus necesidades, no dudan en manipularlos y en tratarlos como objetos que le sirven para lograr sus objetivos.

 9-   Fantasías: Fantasea con lograr éxito, admiración, belleza, poder en cantidades ilimitadas y con encontrar el amor ideal y perfecto.

 10-Se consideran los mejores en su trabajo: Incluso por encima de sus superiores o de sus profesores en el caso de estudiantes. Irradian una imagen de gran seguridad en sí mismos y pueden ser capaces de convencer a otros de que no hay nadie mejor que ellos. Suelen hacer grandes logros en su trabajo, aunque a veces su narcisismo puede perjudicarles debido a que no toleran que sus propuestas sean rechazadas y a que es posible que no se molesten en mejorar y aprender cosas nuevas porque piensan que ya lo saben todo. Buscan el triunfo por el triunfo mismo. No toleran el fracaso y esto puede llevarlos a veces a no arriesgarse.

 11-Interpretación distorsionada de los resultados y recuerdo selectivo: Exageran sus éxitos y se atribuyen mayores habilidades que los demás al conseguirlos, mientras que atribuyen los fracasos a circunstancias externas.

 12-Otros sentimientos: Vergüenza, humillación, depresión, manía. Se ha asociado con anorexia nerviosa y abuso de cocaína.

 Lo que esconde bajo su apariencia…

  • Como hemos visto, debajo de ese enorme ego se esconde una persona con una autoestima muy baja, sensación de poca valía personal e inmadurez emocional.
  • Esos sentimientos le parecen inaceptables y los oculta.
  • En su lugar crea un ego grandioso y superior para compensar.
  • Al ser este ego falso, necesita demostrar continuamente dicha superioridad a través de la aprobación y los elogios de los demás, ya que es el único modo que tiene de verla confirmada. Es como si no llegara a creerse del todo esa grandiosidad que trata de transmitir.
  • Las críticas echan abajo esta frágil construcción. Por eso reaccionan ante ellas con tanta rabia: ven amenazada su valía personal. El narcisista humillado querrá destruir al causante de dicha humillación para demostrar así que no es cierto lo que dijo de él y poder recuperar sus sentimientos de valía personal.
  • La falta de empatía procede de una preocupación excesiva por sí mismo y de la dificultad para reconocer a los demás como individuos separados con sus propias necesidades (inmadurez emocional).

 Cómo debemos tratar al narcisista…
1. Distánciate a nivel emocional

Ten en cuenta que su necesidad de sentirse superior puede llevarle a tratar de rebajarte y humillarte. Puede ser insensible contigo, arrogante y pedante. No dejes que te afecte lo que te diga.

2. No intentes cambiarlo

 Probablemente sólo conseguirás que se enfade. Te resultará más fácil cambiar tu comportamiento que el suyo. Por ejemplo, deja de sentirte ofendido si tu suegra narcisista nunca se queda con tus hijos una noche para que puedas salir a divertirte. Acepta que no va a hacerlo y busca a otra persona que lo haga por ella.
3. Al narcisista le gusta ser el centro de atención y sentirse importante

 Concédele ese privilegio de vez en cuando y escucha las historias que te cuente acerca de sus grandes logros o dile algo que lo elogie. Recuerda que en el fondo se cree una persona sin valor e indigna de ser amada por sí misma. Demuéstrale que esto no es cierto.

4. Es muy probable que al mostrarle tus sentimientos, el narcisista los ignore

 Tal vez sea mejor mantener una relación más superficial. Por ejemplo, si te sientes deprimido o enfermo, el narcisista no tendrá ganas de escuchar eso y si intentas hablarlo es probable que te sientas rechazado y herido. Más vale buscarte a otra persona más receptiva y limitarte a decirle al narcisista que no te sientes muy bien últimamente para luego cambiar de tema con rapidez.

 5. Es difícil que un narcisista reconozca su problema y acepte la ayuda de un especialista (psicólogo o psiquiatra) pero si sería conveniente que los familiares o personas que conviven con una persona así, recurran a un apoyo y orientación que les permita adoptar estrategias y/o recursos para tratar y lidiar con una persona que presente tales características.

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TDAH: Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual con bases neurobiológicas y un fuerte componente genético. Es un trastorno muy prevalente que, según estimaciones, afecta a entre un 5% y un 10% de la población infanto-juvenil, siendo unas 3 veces más frecuente en varones.No se han demostrado diferencias entre diversas áreas geográficas, grupos culturales o niveles socioeconómicos. Representa entre el 20% y el 40% de las consultas en los servicios de psiquiatría infanto-juvenil.

Se trata de un trastorno neurológico del comportamiento caracterizado por distracción moderada a severa, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas. Tiene una muy alta respuesta al tratamiento, aunque se acompaña de altas tasas de comorbilidad psiquiátrica. Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV): “Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos (p. ej., escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas)”.

Esta disfunción neurobiológica fue reconocida primero en la edad infantil. Sin embargo, en la medida en que fue mejor comprendida, se reconoció su carácter crónico, ya que persiste y se manifiesta más allá de la adolescencia. Los estudios de seguimiento a largo plazo han demostrado que entre el 60% y el 75% de los niños con TDAH continúa presentando los síntomas hasta la vida adulta.

Históricamente este trastorno ha recibido distintas caracterizaciones e innumerables denominaciones, lo que dificulta las consultas de la literatura especializada (ver cuadro). Cabe agregar que el acrónimo inglés ADHD (Attention-Deficit Hyperactivity Disorder) es ampliamente utilizado para referirse a este síndrome.

Los rasgos principales del TDAH son, por una parte, la dificultad para sostener la concentración (déficit de atención), sobre todo en circunstancias que ofrecen baja estimulación y, por otra, la falta de inhibición o control cognitivo sobre los impulsos, frecuentemente asociadas con inquietud motora (hiperactividad-impulsividad). Estos dos conjuntos de signos pueden aparecer por separado o combinados.

En ese sentido, se reconocen tres subtipos de TDAH:

  • Con predominio de déficit de atención. (Código CIE-10: F98.8)
  • Con predominio de conducta impulsiva e hiperactividad. (Código CIE-10: F90.0)
  • Tipo combinado, donde los dos trastornos anteriores se dan a la vez. (Código CIE-10: F90.0)

El tratamiento óptimo que debe seguirse en estos casos es el tratamiento farmacológico de elección debidamente pautado por un médico especialista y el tratamiento cognitivo-conductual en el que se trabajan, entre otras cosas, técnicas de estudio, memorización, habilidades de escucha y responsabilidad, solución de problemas, gestión y control emocional, control de la ira, técnicas de mediación familiar y pautas educativas…etc. Se trabaja con los padres/tutores y con los hijos que lo padecen, se trata de realizar una intervención exhaustiva y controlada.

 

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Motivos comunes de ruptura y cómo superar la misma.

El ser humano es un ser gregario, es decir, necesita integrarse, relacionarse, sentirse perteneciente al grupo, sentir que establece relaciones cercanas, íntimas y profundas para su desarrollo. Entre las relaciones interpersonales que establecemos se encuentran las de pareja, unirme y comprometerme con otra persona por una serie de variables que hacen que así sea.  Estas variables que confluyen son:

1- Deseo: Percibido como la necesidad de buscar satisfacciones, fantasias, abrazos, caricias, atenciones, conexión…etc

2- Atracción: Supone el deseo pero orientado a una persona o estímulo que contiene “valor erótico”.

3- Interés: El conjunto de pensamientos y emciones que nacen al observar la conducta, la personalidad y/o el entorno de la persona que nos interesa.

4- Admiración: La consideración especial por las cualidades del otro que en ocasiones, nos sorprende.

5- Confianza y complicidad: Sentir que con el otro soy yo mism@, libre, seguro, transparente.

6- Compromiso: Momento de mi vida en el que por mis circunstancias me siento maduro y motivado para adquirir un compromiso con la otra persona.

7- Similaridad: Nos gustan, atraen más las personas que son similares en cuanto a filosofia, valores, entorno, formación, estilo de vida, vivencias…etc.

Estas son algunas de las variables más comunes que nos llevan a sentir amor verdadero y duradero por el otro. Este sentimiento debe cuidarse y mimarse a diario, de lo contrario, puede ir apagándose eso que sentimos. Cuando iniciamos una relación los sentimientos son intensos, casi desbordantes, hay que asumir que eso que sentimos si o si, experimentará una transformación más serena y estable que muchas personas tienden a cofundir con el temido “desenamoramiento”. Además las relaciones de pareja no estan exentas de crisis, baches, distanciamientos (como cualquier ciclo vital) que se deben a la situación laboral, la llegada de los hijos, tiempo de ocio, relación con amistades y/o familiares próximos, la comunicación, el afecto o las relaciones sexuales, el estado de ánimo de los miembros, infidelidad, celos, dependencia…etc. Hay que trabajar como un “equipo” con ilusión, esfuerzo y cierto sacrificio para superar estos momentos, no tirar la toalla o venirse abajo fácilmente, por supuesto, si se quiere libre y voluntariamente continuar con la relación.

Por otro lado, debemos analizar cual es nuestra forma de relacionarnos, es decir, cual es nuestro tipo de apego, un patrón relacional relativamente estable que si deseamos podemos trabajar y cambiar: Son los siguientes:

1- Apego seguro: Se asocia con relaciones confiadas, positivas, maduras, autónomas, ideas equilibradas entre lo ideal y lo real, favorables al amor a entender el mismo como una fuente de expresión, liberación, superación…

2- Apego ansioso: Se asocia con relaciones dependientes y continúa necesidad de confirmación de que se es amado, dificultades para la autonomía, búsqueda y selección precipitada, miedo a no ser amado, miedo a la pérdida y celos frecuentes, ideas contradictorias sobre el amor, circunstancias familiares o de relación previas que llevan al individuo a sentirse inseguro.

3- Apego evitativo: Se asocia con relaciones desconfiadas y distantes. Con pseudo autonomía emocional, miedo a la intimidad, dificultad para establecer relaciones, relaciones con poca intimidad, dificultad para las manifestaciones afectivas. Mostrarse distante, no entrar en profundidad, ideas pesimistas sobre el amor o demasiado realistas.

Intentar fortalecer la relación de pareja…

  • Aceptar que nuestra vida es enteramente responsabilidad nuestra. No esperemos que el otro miembro de la pareja nos haga feliz. Nuestra felicidad depende, sobre todo, de nosotros mismos. No nos engañemos.
  • Saber que no tenemos que resolver la vida de la otra persona, buscándole soluciones, dándole consejos y marcándole las pautas de cómo debe vivir su vida.
  • Aprender a escuchar. Para ello debemos dejar lo que estamos haciendo, vaciarnos de otros pensamientos que distraigan nuestra atención e intentar colocarnos en su lugar para entender cómo se siente.
  • Aprender a dialogar. Nuestra opinión, forma de entender y de aprehender la realidad no son la verdad absoluta, sino sólo la nuestra.
  • Aprender a consensuar. Lo mío y lo tuyo han de ser tenidos en cuenta y debatidos para poder llegar a definir “lo nuestro”.
  • Aprender a compartir. Darse el uno al otro: preguntar cómo se encuentra, qué le incomoda, qué quiere y desea.
  • Aprender a pedir. Mostrar nuestra vulnerabilidad es la mejor muestra de amor, ya que no se la enseñamos a cualquiera.
  • Dedicar tiempo específico para la pareja.
  • Compartir hobbies, tiempos lúdicos, fantasías e ilusiones, al igual que acompañar en los momentos tristes, duros y penosos.
  • Compartir la economía. Forma parte de la relación de pareja.
  • Aprender a utilizar los conflictos y las crisis, para aprender más de nosotros mismos, ver qué necesitamos y cuál es el dolor que suscitamos en nuestra pareja. Que sean trampolín de desarrollo y no de estancamiento que no lleva a ninguna parte. Hablemos cuanto sea necesario, para que el problema no quede enquistado. No hay mayor desastre que el silencio.
  • Mimar con orgullo a la pareja. El sexo, las caricias y el “te quiero” han de decirse, hay que explicitarlos. No valen los sobreentendidos.

Si hemos intentado tener en cuenta todo lo expuesto y aun así la relación se ha “muerto” debemos ser fuertes y tomar decisiones al respecto, no dejarnos llevar por la dependencia o el miedo y desatarnos de una relación que no nos hace felices. Así pues, podemos desdramatizar la separación/ruptura teniendo en cuenta lo siguiente:

  • Se rompe la pareja, no toda nuestra vida personal.
  • Es un momento para afrontar cambios y riesgos, que nos alteran y convulsionan. Resulta recomendable pedir ayuda a personas competentes (amig@s,  familiares o profesionales), que -de forma incondicional- nos escuchen y acompañen en este trayecto, que puede (o no) ser duro.
  • Es una etapa de la vida que pasará, a la que seguirá otra u otras. No hay que aferrarse al pasado: eso significaría parar nuestra vida, y queda mucha por delante.
  • Como toda pérdida, tendrá sus fases: lloro, desconsuelo, incredulidad de que nos haya podido pasar, furia y rabia, necesidad de buscar culpables… Es normal que nos pase algo de esto, y así debemos asumirlo.
  • No todo es negativo. Podemos reflexionar (sin obsesionarnos) sobre lo perdido. Pero es mejor buscar lo positivo, lo que mejora en nuestra vida con la separación.
  • Hagamos balance autocrítico: cómo fue la relación, en qué fallamos nosotros… Así aprenderemos y evitaremos cometer esos errores en el futuro.
  • Hay que guardar lo bueno para, apoyándonos en ello, seguir adelante sin ira y cerrar capítulo. Pero sobre todo para poder abrir nuevo capítulo.
  • Ponte guap@: Cuidarse por fuera ayuda a sentirnos vitales y alegres. Tendemos a dejarnos cuando estamos viviendo el duelo y es justo lo contrario lo que deberíamos hacer.
  • Se consecuente con la decisión. Si la decisión de dejarlo es madura, no le des más vueltas. Evita los líos de una noche con tu ex, o las conversaciones demasiado largas, esperando un regreso, porque si la relación no funciona, lo único que conseguirás es alargar más la despedida, y sentirte peor.

 

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SUPERAR LA “DEPRESIÓN” POST-VACACIONAL

Nos sudece a muchos, tras la desconexión tan agradable que nos producen las vacaciones toca la vuelta a la realidad, los horarios, la rutina, la jornada laboral, llegar a nuestros objetivos y el “regreso” nos produce cierta nostalgia y enfado, sin embargo, lo mejor es tomarnos la vuelta con optimismo, de forma progresiva, generar nuevas ilusiones al respecto y aceptar la realidad…Tomemos en cuenta algunas pautas para afrontarlo de forma positiva para ello lo mejor es, entender qué es exactamente la depresión post-vacacional y cuales son los síntomas más comunes.

1 ¿Qué es?

La depresión post-vacacional es un síndrome que experimenta mucha gente al finalizar sus vacaciones y reincorporarse a sus puestos de trabajo. Aunque los psicólogos y psiquiatras no se ponen de acuerdo acerca de si debe considerarse como tal, se trata de un síndrome que suele presentar unos síntomas muy parecidos a los de una depresión clínica, la diferencia fundamental es que los síntomas se dan al principio de la vuelta pero no suelen persistir más allá de las dos primeras semanas: Sensación de apatía, desánimo, irritabilidad, dificultad para relacionarse con los demás, insomnio, etc. En casos graves puede llegar a provocar estados de ansiedad, trastornos digestivos y taquicardias, en estos casos lo más conveniente es solicitar ayuda a un especialista que nos ayude a superar la situación.

2 ¿Por qué se produce?

El principal causante de la depresión post-vacacional es la vuelta al trabajo después de un prolongado periodo de vacaciones, aunque el cambio en los horarios y la modificación de las horas de sueño contribuyen también. Los días de ocio y disfrute dan paso a las largas jornadas laborales y a las responsabilidades, por lo que es lógico y normal que una persona se sienta un poco desanimada. El verdadero problema surge cuando esa sensación de desánimo generalizado se prolonga demasiado en el tiempo, por norma general durante más de dos semanas.

3 Tómate el primer día con filosofía,

de nada te servirá lamentarte y amargarte sin sentido. En lugar de pensar en lo bien que te lo pasaste en vacaciones y lo duro y triste que resulta estar de vuelta en el trabajo tómate tu primer día de trabajo como una jornada laboral más. Así conseguirás quitarle dramatismo al asunto. Por otra parte, no olvides que la vuelta al trabajo no sólo supone una vuelta a las responsabilidades y a las exigencias, sino que también es un reencuentro con los compañeros y amigos. Pregúntales acerca de sus vacaciones y cuéntales cómo te ha ido a ti en las tuyas. Te sentirás mucho mejor y estrecharás lazos con ellos.

4 Poco a poco.

No esperes llegar al trabajo y empezar a trabajar a destajo desde el primer momento, tómate tu tiempo para ponerte al día con lo que dejaste pendiente antes de irte de vacaciones y de lo que ha ocurrido mientras estabas fuera. Hecho esto organízate, márcate una línea de trabajo y unos objetivos a conseguir en tu primera semana de trabajo. Verás que, poco a poco, irás recuperando el ritmo de trabajo al que estabas acostumbrado antes de irte de vacaciones. Si aún así ves que te cuesta un poco acostumbrarte otra vez al trabajo, no desesperes, no eres el único que está pasando por esta situación. Cuando te quieras dar cuenta ya no sentirás esa sensación de desasosiego cada vez que tengas que ir a trabajar.

5 Márcate nuevos objetivos e ilusiones.

Volver al trabajo y caer en la desdicha de que aún te quedan muchos meses para las próximas vacaciones es un error que sólo hará que te deprimas aún más. Piensa que puedes aprovechar los fines de semana, que el calendario laboral está poblado de días festivos y que puede que incluso te quede algún que otro día libre por disfrutar. Márcate proyectos y metas que alcanzar a través del trabajo, harán que acudas a tu puesto de trabajo con la ilusión propia de quien persigue un sueño.

6  Intenta mejorar las cosas en el trabajo.

Un jefe despótico, un compañero al que no soportas, una silla sobre la que sentarse que te destroza la espalda, etc. Aún si uno tiene la inmensa suerte de estar enamorado de su trabajo siempre habrá cosas que no sean de su agrado. Si este es tu caso ponte manos a la obra para cambiar aquello que no te gusta. Nadie te garantiza que lo vayas a conseguir, pero por lo menos te quedará la satisfacción de haberlo intentado. Establece flujos de comunicación más fluidos, haz que tu punto de vista sea escuchado y tenido en cuenta, si algo no te parece bien hazlo saber. Te sentirás mucho más implicado en tu trabajo, y ello hará que la vuelta al mismo no se haga tan costosa.

7 ¡El día tiene muchas horas!

Has de comprender que el día tiene 24 horas, y que tu trabajo sólo te ocupa una tercera parte del mismo. Así que cuando hayas terminado tu jornada laboral, dedica el resto del día a practicar actividades que son de tu agrado o para estar con los amigos o con la familia. Es necesario cumplir con las responsabilidades, pero también lo es satisfacer las necesidades de ocio y descanso. Si tienes esto en cuenta a lo largo de los primeros días después de tu vuelta al trabajo conseguirás que ésta se haga mucho más llevadera. También es importante que sepas no llevarte el trabajo a casa. Pasarte la tarde agobiado por lo que te espera en el trabajo al día siguiente es igualmente inútil y estresante.

8 ¿Has pensado en practicar deporte?

Está demostrado: practicar deporte de manera regular no sólo es bueno para la salud sino que también contribuye a combatir el estrés. Saliendo a correr en tus ratos libres o apuntándote a un gimnasio conseguirás romper con la monotonía que puedas experimentar en tu trabajo y ganarás en salud y energía. No cabe duda, el deporte es uno de tus mejores aliados para combatir la depresión post-vacacional.

9 ¿Qué es para ti el trabajo?

Mucha gente no se da cuenta de la verdadera importancia del trabajo. Es una manera de realizarse personalmente, una forma de prestar un servicio útil a la sociedad a la que se pertenece y un proceso en el que nunca se deja de aprender. Si uno es capaz de comprender esto dejará de contemplar la vuelta al trabajo como una obligación. Por otra parte, también es importante darse cuenta de que la vida no sólo es trabajar, es más, el trabajo, en el fondo, no es más que un medio para ganarse la vida. No estás ‘atado’ a tu trabajo, no eres un esclavo del mismo, trabajas para poder vivir y para, además de otras cosas, poder pagarte las vacaciones que acabas de disfrutar.

10 Adopta una mentalidad positiva.

Éste puede que sea el paso más importante de todos. Acepta la realidad, acepta el hecho de que ya has tenido tu tiempo para descansar y de que ahora toca trabajar. Piensa en que hay muchas personas que no tienen la suerte de tener un puesto de trabajo esperándoles a la vuelta de las vacaciones. Afronta las responsabilidades e intenta realizarte personalmente haciendo tu trabajo lo mejor posible, y hazlo todo con una sonrisa. Sonriendo no sólo serás feliz, sino que además harás más felices a los que te rodean y crearás un mejor ambiente de trabajo.

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¿QUÉ ES LA EYACULACIÓN PRECOZ?

La eyaculación precoz es una falta de control sobre el reflejo eyaculatorio, así pues, es un trastorno de la fase del orgasmo durante la relación sexual. La gran mayoría de los hombres experimentaron una eyaculación precoz en algún punto de su vida sexual. Es un problema frecuente en hombres, afectando a entre el 25 y el 40% de ellos. En los casos más graves, el hombre eyacula antes de la penetración de su pareja o segundos después de hacerlo. Se estima que existe el trastorno cuando no existe control sobre la eyaculación y se llega al orgasmo en un tiempo muy breve impidiendo que la pareja alcance el orgasmo, repitiéndose ésta situación de forma frecuente. Las consecuencias son negativas no sólo a nivel físico-fisiológico sino también emocional para uno o ambos mienbros de la pareja.

TIPOS…

La eyaculación precoz primaria se refiere a aquella que ha existido siempre, es decir, el individuo nunca ha controlado la eyaculación. La eyaculación precoz secundaria ocurre cuando se instaura en un momento determinado después de iniciarse la vida sexual del individuo. A menudo, los adolescentes experimentan episodios de eyaculación precoz durante sus primeras relaciones sexuales, pero con el tiempo aprenden a mejorar el control eyaculatorio. Debido a que hay una gran variabilidad entre el tiempo que le toma a un hombre eyacular y el tiempo en que ambos amantes deseen que dure su relación sexual es complejo estimar de forma exacta el mínimo de tiempo que nos sirva de límite para considerar que existe eyaculación precoz, en lo que debiéramos fijarnos es el hecho de que perdemos el control sobre la eyaculación antes de haber completado una relación sexual satisfactoria para nuestra pareja, considerando que nuestra pareja necesita un tiempo ni excesivo ni mínimo situado dentro de la normalidad y saludabilidad.

POSIBLES CAUSAS…

En una relación sexual normal, la excitación en el hombre aumenta progresivamente hasta la fase llamada “meseta”, disfrutando de su placer sexual hasta el momento que de forma voluntaria llega al clímax. El eyaculador precoz no puede permanecer en la fase de “meseta”, sino que existe una excitación rápida y una eyaculación involuntaria y temprana. En muchos casos, la eyaculación precoz es un signo de una afección psicológica (ansiedad, nerviosismo, etc.) o emocional (culpabilidad, angustia, etc.) y en pocos casos es debido a un trastorno anatómico o fisiológico.

Causas orgánicas: La eyaculación precoz puede ser consecuencia de infecciones urogenitales de la uretra posterior y de la próstata, así como de alteraciones de tipo neurológico, trastornos degenerativos, alteraciones vasculares, fármacos (antidepresivos, antihipertensivos, estimulantes y antigripales -que contienen pseudoefedrina), desequilibrios hormonales y todas aquellas enfermedades que alteran los mecanismos reflejos de la eyaculación.Las afecciones psiquiátricas, como el trastorno bipolar y el trastorno por estrés postraumático, pueden causar también disfunción sexual. En estos casos, la mejor recomendación ha sido el conversar abiertamente con el profesional de salud de preferencia.

Factores psicológicos y ambientales: El eyacular sin intención abre la puerta a la zozobra emocional.Ciertos factores no físicos comúnmente contribuyen a un eyaculación precoz. Aun cuando los hombres ocasionalmente subestiman la relación que existe entre su bienestar emocional y un acto sexual satisfactorio, la eyaculación precoz puede ser causada, temporalmente, por depresión, estrés relacionado con asuntos económicos, expectativas poco realistas sobre su capacidad sexual, una historia clínica de represión sexual o una falta generalizada de autoconfianza. Problemas de pareja por heridas emocionales o por conflictos no resueltos que interfieran con la habilidad de lograr una intimidad emocional. En otro contexto menos patológico, la eyaculación precoz puede deberse simplemente a un estado de extremo deseo y excitación sexual.

También es reseñable el hecho de que parece que existe una mayor incidencia de esta disfunción en varones cuya pareja sufre una inhibición del deseo sexual, debido al incremento del periodo de latencia entre cada relación sexual, factor intensamente relacionado con la eyaculación precoz.

Otras causas

Pueden ser: mensajes antisexuales en la infancia, falta de información sexual, presión por parte de la pareja, ambiente familiar problemático, ansiedad, estrés, miedo al fracaso, dificultad en controlar los estímulos. El alcoholismo transitorio suele incrementar la libido del sujeto, mientras que la acentuada intensidad erótica ocasionada por el alcoholismo crónico puede venir acompañada de disfunciones sexuales, como la eyaculación precoz y la disfunción eréctil.  La eyaculación precoz en adolescentes puede aparecer o sostenerse con el concepto de que la actividad sexual es pecaminosa.

Lo conveniente es analizar si ésto nos pudiera estar pasando, asumir en el caso de que así fuera,, que cuanto antes acudamos a un especialista que pueda ayudarnos mejor será el pronóstico.

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